
¿Es posible descubrir avances tecnológicos y médicos simplemente observando la naturaleza? Investigadores de la Facultad de Odontología, Ciencias Orales y Craneofaciales del King’s College creen que sí, y lo han aplicado al campo de las prótesis dentales. Inspirándose en las ventosas de los pulpos, el equipo ha diseñado un sistema de fijación que promete mayor sujeción y duración. Uno de los problemas más frecuentes que enfrentan los pacientes con prótesis dentales es la retención. Con la idea de mejorarla, los científicos plantearon la posibilidad de añadir ventosas similares a las de estos moluscos. Para probar la teoría, crearon modelos impresos en 3D de la dentadura superior e inferior, investigando cómo replicar el mecanismo natural que utilizan los pulpos para adherirsea las superficies. Las ventosas de los pulpos funcionan creando un vacío interno: al expulsar el agua de su interior, se genera un área de baja presión, mientras que la presión exterior empuja la ventosa contra la superficie. Esta diferencia de presión es lo que permite que se queden fijas, haciendo que una sola ventosa pueda sostener el equivalente a 15 kilos de peso. Al analizar los modelos diseñados, el equipo descubrió que la retención era el doble que la de una prótesis dental estándar.
Se trata de un sistema que ofrece fuerza de agarre suficiente, pero que puede retirarse fácilmente cuando se necesite, sin complicaciones. Para la fabricación, se utilizó plástico recubierto con una capa de queratina, la proteína presente en piel y cabello. Al combinarse con la queratina de la mucosa oral, se genera un enlace químico invisible que incrementa la fijación sin afectar la estética ni la comodidad. Según los investigadores, este enfoque podría ser el preludio de prótesis que no necesiten adhesivos, almohadillas o cremas, evitando problemas como ajustes imprecisos o reacciones alérgicas. La entrada de estas prótesis en el mercado reduciría además el gasto del paciente, al no necesitar comprar los sistemas de fijación tradicionales.
El Dr. Sherif Elsharkawy, autor principal del estudio, sostiene que “después de haber trabajado con usuarios de dentaduras postizas, a quienes veo a menudo en la clínica, durante varios años, quería mejorar sus experiencias. La primera vez que tuve la idea de reproducir superficies pegajosas de la naturaleza fue cuando mordí un melocotón Noté cómo la piel peluda se pegaba al paladar de mi boca y decidí investigar otras superficies pegajosas de la naturaleza. Las ventosas de pulpo me parecieron el lugar perfecto para comenzar. Esta investigación une la naturaleza y la tecnología para abordar un desafío de larga data para los usuarios de prótesis dentales. Al imitar las estrategias adhesivas que se encuentran en las ventosas de pulpo, hemos desarrollado un prototipo que ofrece mejor agarre y comodidad. Nuestros hallazgos allanan el camino para una nueva generación de prótesis dentales que pueden transformar la calidad de vida de millones de personas en todo el mundo. Nuestros hallazgos allanan el camino para una nueva generación de prótesis dentales que pueden transformar la calidad de vida de millones de personas en todo el mundo”.
Esta investigación es un buen ejemplo de cómo es posible estar a la vanguardia tecnológica observando ideas y diseños que la naturaleza ya creó hace miles de años. Este tipo de investigaciones permiten desarrollar productos que mejoren enormemente la calidad de vida de millones de personas.
